La intercesión es ponerse en la brecha delante de Dios por otros (familias, iglesia, ciudad, naciones). Intercedemos con fe, en el nombre de Jesús, confiando en Su autoridad y en Su misericordia.
Comienza exaltando a Dios. Rinde tu corazón y tu mente al Señor.
Pide perdón y renuncia a toda carga. Ora con un corazón limpio y humilde.
Intercede por personas y necesidades específicas. Declara la Palabra con fe.
Clama por tu iglesia, pastores, familias, jóvenes, enfermos, naciones y autoridades.
Agradece por la respuesta y permanece firme. La intercesión es constancia.
“Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira…”
“Orad sin cesar.”
“Clama a mí, y yo te responderé…”
“La oración eficaz del justo puede mucho.”
“Rogativas, oraciones, peticiones… por todos los hombres…”
“Busqué… hombre… que se pusiese en la brecha…”
“El Espíritu mismo intercede por nosotros…”
“Vive siempre para interceder por ellos.”
“Orando en todo tiempo… por todos los santos.”
“Perseverad en la oración, velando… con acción de gracias.”
“Si dos… se pusieren de acuerdo… allí estoy yo en medio de ellos.”
“Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.”